Sobre el ecologismo como política .
El ecologismo es un valor emergente en la sociedad global, cada vez más consciente tanto de los daños que provocan los impactos de nuestros modos de vida sobre la naturaleza, como de la responsabilidad a la que nos obliga el desarrollo de las nuevas tecnologías y su capacidad para la reflexividad y la redefinición de lo que entendíamos inmutable. El ecologismo irrumpió como un importante movimiento social, de defensa de unos intereses y valores hasta entonces invisibles como los de las generaciones futuras o los otros seres vivos, descubiertos como “vulnerables” por el imponente desarrollo de la economía y las técnicas modernas. A pesar de las simplificaciones de las que ha sido objeto, el ecologismo es, frente al conservacionismo o el ambientalismo, una nueva concepción política, en el sentido de una nueva interpretación no ya sólo de la realidad (consecuencia del enfoque científico que siempre le ha acompañado) sino del bien público y del espacio público.
Este carácter político del ecologismo se ha escamoteado en España por la ausencia de consecuencias sobre el sistema político de partidos. Así, aunque las organizaciones ecologistas siempre han desarrollado un programa político, de intervención y definición del espacio público, la debilidad de partidos ecologistas o verdes en España, frente a Alemania, Francia, Bélgica o Australia, hacía parecer el ecologismo como un fenómeno social y apolítico. Pero que el ecologismo tenga en nuestro país una baja cuota electoral no significa que tenga una baja cuota política.
La sociedad española, según el Centro de Investigaciones Sociológicas, reconoce el ecologismo como una “familia política” o corriente ideológica. Junto a las consideradas tradicionalmente (liberal, socialista, comunista, conservador...) los ecologistas también ocupan un espacio relevante. Un 4,4% de los encuestados se identificaban como “ecologistas” en política. Y del análisis de esta encuesta se pueden extraer interesantes conclusiones sobre quiénes son los ecologistas y cuál es su comportamiento electoral.
Características sociodemográficas de los ecologistas.
¿Dónde están los ecologistas? Definiendo “públicos objetivo” (los espacios)
El 4,4% de los encuestados se identifican como “ecologistas” en política, el mismo porcentaje que lo hacen como “nacionalistas”. El resto de corrientes políticas consideradas son socialistas (20%), liberales (13,3%), conservadores (10,1%), socialdemócratas (8,1%), democristianos (6,2%), apolíticos (4,6%) y comunistas (2,1%). Otras opciones minoritarias recogieron un 6,9%, y los epígrafes de no sabe o no contesta agrupaban a un 20% de la muestra.
Los ecologistas alcanzan porcentajes más elevados entre algunas categorías, lo cual nos define un perfil sociodemográfico válido para el análisis de quiénes son los ecologistas en política. Así, se muestran “pircos” del 6,5% entre los menores de 24 años, el 7,4% de las personas con estudios universitarios medios o el 6,4% de los habitantes de localidades urbanas entre 50.000 y 100.000 habitantes... y “valles” como los mayores de 65 años (0,8%), los habitantes de municipios de menos de 2.000 habitantes (0,9%) o las personas sin estudios (1,7%).
En general, atendiendo a las siguientes variables (género, edad, tamaño del hábitat, nivel de estudios y condición socioeconómica), podemos concluir que los ecologistas están más presentes entre mujeres (4,9%) que hombres (3,8%); se relacionan inversamente con la edad (a menor edad mayor presencia de ecologistas, con asociaciones especialmente significativas para los menores de 44 años, que se acompaña de una baja representación también bastante significativa de los ecologistas entre los mayores de 55 años). En cuanto a la relación con el tamaño del municipio de residencia, no hay un patrón lineal, aunque se puede apreciar una cierta relación positiva para municipios entre 10.000 y 100.000 habitantes, y una relación claramente negativa para municipios menores de 2.000 habitantes. El nivel de formación afecta, estando los ecologistas proporcionalmente menos representados en los niveles inferiores (sin estudios y primaria), mostrando niveles altos entre personas con nivel de estudios de secundaria, FP y sobre todo universitarios medios. Entre universitarios superiores está algo por debajo de la media. Por último, en cuanto a condición socioeconómica, se muestran mayores porcentajes de ecologistas declarados en los asalariados (no cualificados y cualificados) y entre los profesionales. Significativamente bajo la media, entre comerciantes, parados y, sobre todo, jubilados y agricultores. Otras situaciones están en torno a la media, ya sea ligeramente por encima (empresarios, estudiantes y trabajo doméstico) o por debajo (administrativos).
En todo caso, las asociaciones negativas a características sociales y demográficas aparecen más intensas que las positivas, destacándose el perfil de los “ecologistas políticos” respecto a la media de la sociedad más que por asociarse a ciertos segmentos a su alejamiento de otros. Es decir: resulta relativamente poco frecuente encontrar ecologistas entre los mayores de 55 años, los municipios más pequeños, las personas sin estudios o con estudios primarios y las personas no asalariadas (agricultores, comerciantes, parados y pensionistas).
Tabla 1. ¿Dónde están los ecologistas?
RELACIÓN POSITIVA |
Porcentaje de ecologistas |
RELACIÓN NEGATIVA |
Porcentaje de ecologistas |
Entre 18 y 44 años |
6,1% |
Mayores de 55 años |
1,4% |
Municipios entre 10.000 y 100.000 habitantes |
5,7% |
Municipios de menos de 2.000 habitantes |
0,9% |
Estudios medios y medios-superiores |
6,6% |
Estudios primarios o inferiores |
3,1% |
Asalariados (profesionales, altos y medios) |
7,3% |
No ocupados y pequeños propietarios (agricultores, comerciantes, parados y pensionistas) |
1,8% |
La identificación política con el ecologismo es más apreciable entre jóvenes, habitantes de ciudades medias, personas con cualificaciones académicas medias y universitarias técnicas, y entre asalariados. Por el contrario, cosecha niveles realmente bajos entre mayores, en la población de municipios rurales, entre personas con bajos niveles educativos, y fuera del mercado laboral.
¿Cómo son los ecologistas? Analizando las características de los ecologistas (los códigos)
Hecha la descripción de en qué categorías son más abundantes en términos relativos los ecologistas, corresponde ahora atender a las cantidades absolutas. Así, este análisis complementa el anterior al describir atendiendo a los criterios sociales y demográficos vistos a quienes se definen políticamente como “ecologistas”. Si el anterior análisis resulta útil para la definición de “públicos objetivo”, es decir, para hacer más eficiente la localización y el contacto con los ecologistas, con este análisis “horizontal” se describe a los ecologistas, lo que permite identificar canales y códigos a utilizar para la comunicación.
En primer lugar, destaca el importante peso de las mujeres y de los menores de 44 años. Representando ambas categorías aproximadamente la mitad de la población española, entre los ecologistas el 57,9% son mujeres y el 71,9% menor de 44 años. El 46,2% de los ecologistas viven en ciudades medias (entre 10.000 y 100.000 habitantes), más de diez puntos por encima de la media general (35,8%); en ciudades mayores se localizan el 38,2% de los ecologistas (porcentaje prácticamente igual a la media general), y es en el ámbito rural donde la diferencia es más apreciable, pues sólo concentra al 15,7% de los ecologistas, diez puntos menos que la media general. En cuanto al nivel educativo, si distinguimos entre los niveles formativos más bajos (sin estudios y primarios), estudios medios y universitarios, la encuesta nos muestra a un 39% de los ecologistas con estudios medios (frente al 27,4% de la media general), un 23,1% con estudios universitarios (la población registra un 18,3%) y un 37,6% de estudios básicos (casi diecisiete puntos por debajo de la media del 54,2%). En cuanto a la condición socioeconómica de los ecologistas, la mayoría son asalariados. El 51,8% son asalariados de posiciones medias y superiores (frente al 31,4% de la media general), y el 10,1% son asalariados de las posiciones inferiores (el 11% en la media). Sólo el 12% son no ocupados (pensionistas, jubilados y parados), cuando en la media de la población representan el 30,4%. El 11,9% tienen trabajo doméstico, un valor prácticamente igual a la media general. Un 4,7% son estudiantes (4% de la media), un 4,6% de clase alta (3,9% global) y tan sólo el 2,8% son pequeños propietarios, frente al 4,9% general.
El perfil del ecologista político medio es por tanto el de mujeres, jóvenes, urbanos (sobre todo en ciudades medias), con un nivel formativo medio-alto, y que trabajan como asalariados en posiciones medias y superiores. Podemos ver este perfil de forma más gráfica en la siguiente figura.
Figura 1. ¿Cómo son los ecologistas?
¿En qué se diferencian los ecologistas? Barreras y fronteras sociales de los ecologistas con otras familias políticas (análisis de los competidores)
Vistas las categorías sociodemográficas donde más frecuente es la identificación política con los ecologistas, y descritas las características de éstos, llega el momento de establecer comparaciones con el resto de familias políticas. ¿En qué se diferencian socialmente los ecologistas de socialistas, comunistas, socialdemócratas, conservadores, democristianos, liberales, nacionalistas o apolíticos? El objetivo de este apartado es caracterizar a las familias políticas “competidoras”.
Una descripción general de las familias políticas presenta a los conservadores con una relación positiva con la edad (valores bajo la media entre los jóvenes, punta de casi el 18% entre mayores de 65 años), baja representación en niveles formativos técnicos y superiores (alrededor del 6%, para una media del 10,1%), y niveles especialmente altos entre agricultores (26,5%), y jubilados (16,3%), frente a parados (5,4%) y profesionales (5%).
Los democristianos incluyen a un 6,2% de la media. Este valor es significativamente mayor entre mujeres (7,7%), mayores de 55 años (8,3%) y pensionistas (9,2%). Por el contrario, están infrarrepresentados entre los jóvenes, especialmente los menores de 24 años (4%), ciudades medias entre 10.000 y 100.000 habitantes (5%), asalariados con niveles altos y medios (en torno al 4%) y agricultores (2,9%).
Por su parte, los liberales tienen una fuerte polarización en la categoría de la edad, superando el 19% entre los menores de 34 años frente al 13,3% de la media, y quedándose en un magro 6,6% entre los mayores de 55. Su presencia en municipios pequeños (inferiores a 2.000 habitantes) y entre personas sin estudios también es baja (9,4% y 5,2% respectivamente). En cuanto a condición socioeconómica, la representación es baja para pensionistas (6,6%) y agricultores (8,8%), siendo elevada entre estudiantes (19,2%), comerciantes (22,1%) y empresarios (24%).
Pasando ahora a familias políticas que podríamos identificar con “progresistas”, se analizará en primer lugar a los socialdemócratas. Con un 8,1% de media, registra sus valores más bajos entre las personas mayores de 65 años (4,2%), los municipios rurales con menos de 10.000 habitantes (6%), las personas con bajo nivel formativo (primaria y sin estudios, con un 5,9%), así como pensionistas y personas con trabajo doméstico (en torno al 5%). Por el contrario, entre los habitantes de grandes ciudades (más de 400.000 habitantes), los socialdemócratas superan el 12%, entre los universitarios representan el 14,5% y entre los asalariados de mayor nivel (técnicos y profesionales) alcanzan el 14,7%.
Los socialistas tienen un perfil que difiere en gran medida del descrito para los socialdemócratas. Es la familia política más extensa de las analizadas, con un valor medio del 20%. Atendiendo a los criterios de edad, muestra un carácter bastante generacional, alcanzando el 24,7% en el segmento de edad comprendido entre los 45 y 64 años, quedándose en torno al 16% de los menores de 34 años. En el nivel de estudios la distribución es, sin embargo, lineal, con porcentajes más elevados en los niveles inferiores (hasta el 26,5% entre personas sin estudios) y bajos en perfiles técnicos y superiores (13,9%). Entre profesionales (15,1%) y sobre todo empresarios (7,3%) registra los niveles inferiores atendiendo a ocupación económica, siendo algo superior a la media entre los asalariados (alrededor del 22%).
Por su parte, los comunistas registran el nivel más bajo de distribución de las distintas familias consideradas: un 2,1%. Como sucedía con los socialistas, en cuanto a la edad también presenta un carácter generacional, con un “pico” de prácticamente un 3% para los encuestados entre 25 y 44 años. Lo más significativo de la distribución por el tamaño del hábitat es que encuentra su mayor distribución en grandes ciudades (más de un millón de habitantes), con un 3,2%. Asimismo, es en estudios técnicos (formación profesional y estudios universitarios técnicos) donde recibe un registro superior al 3%, que también alcanza entre asalariados altos y, sobre todo, de nivel medio. Por el contrario, sus peores resultados los registra entre agricultores, comerciantes y asalariados de los niveles más bajos.
Entre las categorías sin un perfil tradicionalmente identificable como “conservador” o “progresista”, se analizan los nacionalistas y apolíticos. Se califican como “nacionalistas” un 4,4% de la muestra, encontrando las principales asociaciones en una baja presencia entre los niveles de estudios inferiores, con un 2,9%, frente a niveles superiores al 8% entre los universitarios. Las personas ocupadas en el trabajo doméstico recogen sólo un 0,7%, y un 2% los obreros no cualificados, alcanzando si embargo el 8,5% entre los profesionales.
Los apolíticos recogen un 4,6% de la muestra, con una distribución bastante irregular, en la que destaca un nivel relativamente bajo entre personas con estudios medios (2%) y más elevado entre universitarios (por encima del 7%). También son más los apolíticos entre empresarios (8,3%) y profesionales (6,6%).
Por último, resta señalar que un 6,9% de la muestra se acogió a definiciones políticas más minoritarios, y que un 20% decidió no pronunciarse.
Como conclusión, sirva la siguiente tabla, que pretende resumir la descripción hecha para cada familia analizada, estableciendo cuáles de las características sociodemográficas analizadas (género, edad, tamaño de la localidad de residencia, niveles de estudios y condición socioeconómica) son más significativas en cada caso, y el patrón que cabría definir para cada caso. En términos generales, condición socioeconómica, nivel de estudios y edad presentan una mayor variabilidad que el género o el tamaño del hábitat. Para cada caso se señalan los factores que caracterizan a una familia frente a otra, indicándose cuando existe una relación más fuerte que en el resto de familias, o significativamente mayor independencia en esa categoría.
Tabla 2. ¿Qué diferencia a las familias políticas?
|
FAMILIA POLÍTICA |
% |
Género |
Edad |
Hábitat |
Nivel de estudios |
Condición socioeconómica |
Status |
Ecologista |
4,4% |
|
Sí: menores de 44 vs. mayores de 55 |
|
|
Sí: asalariados alto y medio nivel vs. no ocupados y pequeños propietarios |
|
Conservador |
10,1% |
No |
Sí: mayores de 55 vs. menores de 44 |
|
|
|
|
Democristiano |
6,2% |
Sí: mujeres vs. hombres |
Sí: mayores de 55 vs. menores de 24 |
Sí: gran ciudad vs. ciudad media |
No |
Sí: pensionistas vs. asalariados alto y medio nivel |
|
Liberal |
13,3% |
No |
Sí: menores de 34 vs. mayores de 55 |
No |
|
|
No |
Socialdemócrata |
8,1% |
|
|
Sí: grandes ciudades vs. medio rural |
Sí: universitarios vs. baja formación |
|
|
Socialista |
20,0% |
|
|
|
Sí: baja formación vs. universitarios y técnicos |
|
Sí: obreros vs. clase alta y viejas clases medias |
Comunista |
2,1% |
|
|
|
|
|
|
Nacionalista |
4,4% |
|
No |
No |
Sí: universitarios vs. baja formación |
|
Sí: clase alta vs. obreros y viejas clases medias |
Los ecologistas aparecen de este modo como señaladamente “polarizados” (respecto al resto de identificaciones políticas) en los grupos de edad (al mismo nivel que los liberales) y en la condición socioeconómica (con un nivel de polarización algo inferior a los democristianos). Por el contrario, presenta un perfil relativamente igualitario en género y en estatus socioeconómico.
En términos generales, podríamos decir que las pautas de distribución social y demográfica del ecologismo es bastante parecida a la de los liberales, con niveles de semejanza en todos los niveles considerados, algo más en edad, algo menos en género. Mientras, las diferencias mayores se dan con democristianos, socialistas y conservadores. En el primer caso es especialmente sensible la diferencia por razones de edad, hábitat y condiciones socioeconómicas; en el segundo, las diferencias entre niveles educativos; en el tercero, la edad y la condición socioeconómica.
Gráficamente se pueden ver estas diferencias en las siguientes representaciones:
Figura 2. Perfiles: similitudes y diferencias entre ecologistas, socialistas y liberales
Se puede ver así que los ecologistas muestran unos perfiles sociales y demográficos bastante diferenciados de otras opciones de identificación política,