1. El acuerdo con el PSOE ha sido globalmente positivo
El acuerdo de LVA con el PSOE, firmado en el año 2000 y en el año 2004, ha sido un acuerdo positivo para la izquierda andaluza, para las políticas de sostenibIlidad, para el avance de los derechos y de la igualdad en Andalucía. Y también ha sido positivo para la consolidación de Los Verdes como una izquierda emergente y nueva capaz de afrontar los nuevos horizontes de la igualdad y la libertad en el siglo XXI.
Pero esto no significa que los resultados se han suficientes para alterar de manera significativa la pendiente de la insostenibilidad de la sociedad andaluza. La formidable dimensión de la crisis ecológica afecta de manera frontal el modelo de desarrollo y de crecimiento andaluz y español basado en un altísimo e ineficiente consumo de recursos naturales (materia y energía), con gravísimos impactos ambientales y sociales y una baja participación de la innovación tecnológica. El peso de sectores como la construcción, le turismo, el trasporte privado o la agricultura intensiva en la economía andaluza explican la insostenibilidad del modelo andaluz.
Los fondos provenientes de la Unión Europea han contribuido al desarrollo de este modelo insostenible pero también han reducido para del impacto ambiental al amortiguar la presión social por la vía de las subvenciones y ayudas. La progresiva e inevitable disminución y desaparición de estos fondos abre un horizonte donde la presión social favorable al incremento de la insostenibilidad puede ser aún mayor. La experiencia nos dice que en estas situación el PSOE cederá aún más hacia las políticas de crecimiento puro y duro en detrimento de las políticas sostenibles. Esto es lo que ha ocurrido en Europa y ha llevado a la ruptura de gobiernos roji-verdes en Finlandia o en Bélgica. Hemos de prepararnos para esta situación lo cual requiere un replanteamiento de la alianzas con la socialdemocracia y la necesidad de constituir un fuerte polo de referencia verde en Andalucía para reequilibrar la presión que desde los sectores de la derecha y de la izquierda productivista se van a desplegar en los próximos años. La ofensiva de la patronal andaluza contra los artículos y los contenidos verdes del proyecto de reforma del Estatuto de Andalucía refleja hasta que grado la “cuestión ambiental” y las “políticas verdes” van a estar en en el centro del debate andaluz en los próximos años.
2. La forma de acuerdo pre-electoral con el PSOE está agotado:
HEGEMONIZAR LA IZQUIERDA ALTERNATIVA.
En toda Europa no queda ni un solo gobierno roji-verde. Las causas de las desavenencias y de las derrotas electorales de la izquIerda roji-verde hay que buscarlas, más allá de las contingencias tácticas, en la agudización de los conflictos sociales, políticos y ambientales en que esta inmersa la Unión Europea incapaz de sacar adelante un proyecto constitucional común y de afrontar los problemas y los retos derivados del vertiginosos proceso de cambio en que estamos inmersos. En este contexto tanto socialdemócratas como verdes hemos de replantearnos críticamente, no sólo nuestra relación, sino también nuestra propia adecuación a las demandas de cambio del presente y a las expectativas del futuro. El tiempo se está acabando y en el reloj del cambio climático cada día avanzan las manecillas a una velocidad mayor. La crisis ecológica, expresión mas integral de al crisis global de nuestro mundo, no demanda ya las importantes pero insuficientes políticas que los gobiernos roji-verdes han implementado.
En Andalucía este acuerdo ha consistido básicamente en un programa básico y primario de sostenibilidad débil , nuevos derechos y libertades que comparten la nueva socialdemocracia y Los Verdes. Este programa consiste en la transformación del sistema político y productivo hacia la sostenibilidad sino en el desarrollo de política periféricas de sostenibilidad (no por ello poco relevantes) que no pone en cuestión la oposición entre crecimiento y sostenibilidad , entre capital y vida, entre tecnocracia autoritaria y democracia radical, entre la alienación mercantil y la autonomía libertaria, entre ecología y supervivencia. Pues bien ese mínimo programa común está agotado , no por que se haya desarrollado en su totalidad ( queda mucho todavía por hacer y cumplir) sino por que está políticamente incluido en el programa de acción conjunta y a nada más se puede ya aspirar. Para avanzar hacía aspecto que toquen el núcleo central de esta oposiciones no vale ya el modelo de acuerdo preelectoral que hasta ahora hemos realizado, es necesario la emergencia de una fuerza política verde electoralmente independiente que movilice una opinión y un espacio político y electoral propio capaz de forzar mayorías y acuerdos con sus propios recursos.
Para conseguir este objetivo es necesario que toda la izquierda alternativa, que en la actualidad se despliega de una forma difusa entre la abstención , el nacionalismo y la izquierda poscomunista; este ideológica y culturalmente hegemonizada por la ecología política. La adhesión al partido verde europeo de IC-V favorece este desplazamiento del centro de gravedad ideológico hacia Los Verdes en el ámbito del espacio político y electoral donde debemos y podemos crecer , que no es otro que el de la izquierda alternativa.
3. En la política urbanística y municipal existen profundas diferencias entre LVA y PSOE.
ROMPER EL CONSENSO SICILIANO.
Un territorio ejemplar donde se evidencia el agotamiento del acuerdo y la necesidad de la emergencia autónoma verde, es el territorio del diseño, la gestión y la producción de las ciudades andaluzas. El modelo de crecimiento español que ha permitido al PSOE ( como también se lo permitió al PP) el desarrollo de un interesante programa republicano de ensanchamiento de los derechos y las libertades civiles con cierta tranquilidad social está basado en el consumo intensivo de recursos naturales ( y humanos por la vía de millones de trabajadores emigrantes) y en un gran déficit de eficiencia y de capital tecnológico lo cual comporta un nivel muy alto de insostenibilidad ambiental. La construcción y el desarrollo urbanístico ( asociado al transporte privado y el sector turístico) es el eje central de ese modelo que se manifiesta de manera brutal en los ayuntamientos del litoral y del entorno metropolitano de las capitales andaluzas. Unidos a la especulación urbanística se encuentra la corrupción política y la irrupción de una incipiente economía criminal que encuentra en la especulación un refugio rentable. Esta coalición entre especulación , corrupción y criminalidad organizada es una seria amenaza para la democracia, la seguridad y la calidad de vida en los ayuntamientos andaluces. Con todos estos elementos se ha fraguado una auténtico “consenso siciliano” del que participan todas las fuerzas políticas y que ha llegado ha interiorizarse socialmente como inevitable. Los Verdes debemos hacer de la ruptura de este “consenso siciliano” un objetivo central en nuestra acción política inmediata.
4. LOS VERDES concurriremos en solitario en las eleccciones municipales en el 2007.
En el espacio urbano el programa común entre socialistas y verdes tiene poco que hacer en su forma actual de acuerdo preelectoral. Sin concejales, sin alcaldes verdes no habrá posibilidad de ir más allá en la formación de mayorías progresistas por la sostenibilidad, la igualdad y la democracia en los ayutamientos andaluces. Los Verdes de Andalucía se compromete a concurrir en solitario a las próximas elecciones municipales del año 2007.
5. La alianza básica del LVA para las municipales del 2007 es Ciudadana.
La alianzas deberán ser básicamente con los movimientos y plataformas sociales que comparten con nosotros valores y objetivos afines. Las plataformas ciudadanas surgidas ,como hongos sociales , por doquier entorno a problemas o iniciativas de calado y coyunturales enormemente diversas; representan un expresión de resistencia de la sociedad civil frente a la colonización del mercado y la impotencia , en muchos caos cómplice , del Estado. Gran parte de estas plataformas se organizan sobre conflictos y resistencias que tienen que ver con la mercantilización y deterioro de la vida cotidiana de la vida ( daños a la salud , consumo , alimentación contaminación , ruido, calidad de vida) y suponen una fecunda hibridación entre el primitivo ,y todavía presente y muy necesario, movimiento ecologista y la diversidad de la sensibilidades sociales dispersas en una multitud de conflictos y demanda, en ocasiones contradictorias. La cooperación con estas plataformas, sin ambición alguna de control, sustitución o hegemonía, deben be ser el eje social clave en las estrategias de las elecciones municipales.
Nuestro objetivo programático en está próximas elecciones municipales ha de girar sobre un objetivo: la ciudad humanizada y la ciudad naturalizada, la ciudad sostenible andaluza. La especulación urbanística no sólo destruye y daña al medio Ambiente , contamina y consume recursos sino que destruye las relaciones humanas , las redes culturales , la memoria inmaterial y colectiva , las formas de vida en beneficio de consumo , la desolación de los espacios, el imperio del automóvil y la jungla del ruido metálico.
7. Urbanismo sostenible, Calidad de vida. Cultura y democracia local.
Este objetivo de la ciudad humanizada debe sustentarse en tres espacios : el diseño democrático y social de un urbanismo sostenible, la mejoría de la calidad de vida ( salud ambiental, pacificación del tráfico, ruido, convivencialidad), el fomento de la cultura y la información y el aumento en la calidad de las democracia municipal. Sostenibilidad, calidad de vida, cultura y democracia deben ser lo emblemas de la ciudad humanizada que perseguimos.
8. CONCEJALES Y ALCALDES VERDES SON NECESARIOS para detener la destrucción de las ciudades y del medio y forzar mayorias por la sostenibilidad.
El asentamiento de una presencia municipal de Los Verdes es la base inexcusable para una expansión política hacia objetivos y marcos institucionales más amplios y globales. Al mismo tiempo, la incorporación de criterios de sostenibilidad en la vida municipal es un factor central para modificar el poder institucional más agresivamente antiecológico del Estado como han sido y son los ayuntamientos. No habrá un modelo sostenible sin ciudades sostenibles. Quebrar el crecimiento cancerígeno de la especulación urbanística, la destrucción de la ciudad mediterránea por el ruido, el tráfico y el vandalismo incívico es fundamental para frenar nuestra aportación a la crisis ecológica.
La ciudad es el centro institucional, simbólico y físico donde se fabrican un modelo de metabolismo socio-natural que debe estar en el eje central de nuestro programa de transformación.
Hay que convertir a las próximas elecciones municipales del 2007 en un auténtico referéndum contra la especulación y la corrupción urbanística.
9. La ciudad epicentro del cambio climático.
El cambio climático es el primer problema , junto con el hambre y la desigualdad social de la humanidad y es, será aún mucho más en el futuro, el principal problema económico y social de Andalucía. España y Andalucía crecen en emisiones del gases de efecto invernadero de manera incontenible ( en el 2004 estamos en un 45% y 54% con respeto al año base de 1990). Este crecimiento es en mayor medida adjudicable a sectores como la construcción, el transporte o el consumo doméstico vinculados a la sostenibilidad urbana ( emisores difusos) que al sector industrial ( emisores fijos). El desarrollo de cualquiera estrategia de lucha contra el cambio climático debe tener en la sostenibilidad urbana uno de los pilares más importantes. El evidente fracaso de Agendas XXI es achacable más que a déficit y obstáculos derivables del mismo programa, a la falta de presión y de voluntad política de los ayuntamientos para hacer frente a los retos de la sostenibilidad urbana.
10. La ciudadanía ecológica.
La globalización con mercado y sin ciudadanía , sin democracia ni Estado de Derecho ha producido, junto con efectos dañinos sobre el medio ambiente y las desigualdades sociales y de género, un profundo desequilibrio entre economía y política. Por ello el proceso de globalización puede hacer emerger la ilusión de la ciudad como refugio seguro. Esa ilusión localista es especialmente errónea cuando analizamos la perversa alianza entre globalización y deslocalización que muestra hasta que grado la globalización no hace sino “echar a pelear” (competitividad) entre los distintos localizaciones.
Esto induce a una “política empresarial” en la gestión de las ciudades para competir por liberar suelo , y ofertar mejores condiciones para captar más inversiones y aumentar la productividad y rentabilidad de las ciudades. Esta visión empresarial de la ciudad tiene consecuencias nefastas sobre la gobernanza democrática , sobre la calidad de vida , sobre la cultura y sobre el medio ambiente. A diario vemos como se habla de las ciudades en términos de PIB o renta o como se valorizan económicamente las fiestas populares ( hasta convertirlas en parques temáticos religiosos, folklóricos, históricos etc).
Pero la función de un ciudad no es parcelaria, no es la misma que la de una empresa y no pude ser valorizada en térmicos equivalentes. Oír como el crecimiento en el número de habitantes es un objetivo explícito de los alcaldes de muchas ciudades andaluzas es una aberración de tal magnitud que indica en que medida la globalización mercantil ha herido de muerte a la idea y la experiencia social de la ciudad. Indicadores como la calidad de vida. La salud ambiental y pública, la habitabilidad. la cultura, el capital simbólico y social, las la seguridad, la sostenibilidad don muchos mas importantes que los indicadores económicos dominantes. Los Verdes hemos de recuperar el concepto político, unitario y global, de la ciudad en detrimento del concepto empresarial. Una de las formas de reivindicación de la naturaleza política de la ciudad es la construcción de la ciudadanía ecológica quizás el modelo mas claro de estatuto y de experiencia donde se intercalan la acción local y visión y el compromiso cosmopolita. El territorio de una democracia local es un buen espacio para sentar los hábitos y las pautas de esta ciudadanía ecológica y cosmopolita.
11. La ciudad Laboratorio de la democracia como forma de vida.
La ecología política propone una concepción de la democracia que incide básicamente en cuatro direcciones: la integralidad ( que ninguna relación de poder quede fuera del control democrático) , la calidad (que la toma de decisiones se realice en las mejores en la mejores condiciones posibles) , la cooperación ( frente a la competitividad electoral) y garantista ( que evite el despotismo mayoritario o generacional). La democracia no puede ser un régimen plebiscitario que se limita al ejercicio del voto cada cierto tiempo. Ha de ir mas allá, tal como establece la tradición republicana de las que nos reivindicamos. La democracia como forma de vida implica también la ampliación del la comunidad moral y política hacia los silenciados ( emigrantes, los grupos marginados), los silenciosos (los animales, la comunidad biótica) y los “sin voz” ( las generaciones futuras).La democracia ambiental comporta un amejoramiento de la calidad del sistema democrático no se trata sólo de decir mas sobre más temas sino también, y esencialmente, de decidir mejor. Para ello es necesario difundir y cualificar la información pública disponible, disminuir los cotes de las tomas de decisiones colectivas, fomentar la posiciones imparciales, garantizar una base indiscutible e incedidible de derechos y procedimientos. Todo esto es mas fácil y posible en la escala municipal como auténtico laboratorio de una democracia integral que conforma la vida cotidiana de los ciudadanos y ciudadanas emancipada de su reducción al espectáculo electoral, al aburrimiento burocrático o al adulteración mercantil .
12. La dimensión transpolítica del discurso y la acción Verde.
Hemos de oponernos a esta degradación de la ciudad no desde la nostalgia del pasado , ni desde le jeremiadas nihilista sino desde la potencia de la ecología política capaz de generar una ecología cognitiva que proponga una alternativa de ciudad basada en las enormes potencialidades de un urbanismo sostenible. altamente eficiente, unitario y compacto. Estas acción local verde debe orientarse sobre las bases de la ecología política que se define por una serie de notas singulares muy distintas a la acción y al pensamiento político dominante. No sólo somos alternativos por los programas y objetivos que perseguimos si no también por la acción política que realizamos. Hay que cambiar de política y hay que cambiar la política. Este doble cambio se resume en la naturaleza transpolítica de nuestra acción que no sólo interviene en el plano de la institucional público sino allí donde hay relaciones de dominación y por tanto puede y debe haber resistencia y alternativa. En los conflictos que afectan a la relaciones de dominación de género por medio de la segregación sexual del espacio, en la colonización biopolítica del cuerpo por medio del consumo, del trafico, de la alimentación; en la clonación cultural que suprime la singularidad a favor de las mercantilización uniformizadora. La concepción transpolítica supone que debemos de huir de la profesionalización y de la especialización institucional de nuestra acción política en las instituciones. Nuestra acción debe más bien ir dirigida hacia una red de acontecimientos, plataformas, iniciativas, acciones y propuestas sociales donde se produce la resistencia ante la destrucción, la colonización y la dominación; y donde también emergen las potencialidades creativas de los individuos, de las redes y de las multitudes. Esto nada tiene que ver con la vieja retórica izquierdista del enfrentamiento entre las instituciones y la calle, entre las bases y las elites: esto es otra mirada que debemos instituir. Esa es nuestra principal tarea cultural difundir la mirada de la ecología, la ecología cognitiva frente a un capitalismo cognitivo que ha alcanzado ahí su verdadera hegemonía, que haga ver el entramado de relaciones de todo tipo que es la vida: la ciudad no es sino el “imago mundi” del entramado vital. No anunciamos el fin del mundo si no el mundo que `puede no tener fin , no somos profesionales del pesimismo ni narcotizados por el optimismo tecnológico pero debemos vivir la alegría política de la acción colectiva experimentada desde la autonomía del individuo y desde el dialogo y la fiesta de la multitudes.